UOC Ciudades

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Blog del Máster oficial de Ciudad y Urbanismo

Los sistemas de espacios públicos contemporáneos… de la movilidad clásica al espacio urbano difuso (y II)

14 Junio, 2013

Este artículo es la segunda parte y final de este.

El tablero de juego de la ciudad

Lo que se ha denominado como “tablero de juego de la ciudad” estará conformado por tres niveles que se sobreponen y que definen el conjunto urbano, así como sus actividades. Primero se tienen las centralidades, aquellos elementos capaces de, por su propio carácter, ser espacios urbanos generadores de actividad y tener forma propia. En torno a ellos se encontrarán, frecuentemente, los edificios más representativos y públicos de la ciudad. Al conjunto del espacio más el edificio se le denomina lugar urbano. En segundo lugar en las estructuras, entendidas de una manera muy amplia, no se habla solamente de sistemas de conectividad sino de espacios frecuentemente dotacionales, aquellos que tienen capacidad para admitir todo lo que necesita la ciudad, que revinculan los elementos centrales y que dibujan el sistema. El tercer nivel es el que conforman los tejidos, todo aquel espacio urbano que es la masa real de la ciudad, unas zonas que han sido generadas por el desarrollo de las actividades y las edificaciones que se encuentran en los entornos de los dos primeros niveles. Evidentemente, todo eso está situado sobre un elemento básico que es el territorio y su geografía. La relación entre la ciudad y el territorio está regulada por una doble escala. El sistema urbano con el hombre es el primer conjunto que se debe proporcionar. Se hará a través de lugares públicos, si estos están presentes dentro de la ciudad y los sistemas se apoyan en ellos, por tanto hay que utilizar las plazas y las calles como piezas clave de la ciudad. El segundo enlace que se debe hacer es el del hombre, que vive la ciudad, con la naturaleza, este vínculo hoy es totalmente imprescindible. Para conseguir este objetivo no hay que utilizar los parques como lugares puntuales dentro de los tejidos de la ciudad o enjardinar algunas plazas, sino que se habrán de utilizar otros métodos capaces de entender la naturaleza y la ciudad al igual que los campos. Las relaciones contemporáneas deseadas vendrán dadas por la introducción de los sistemas de la ciudad, aquellos que tendrán la capacidad de componerla. La ciudad necesitará de sistemas compatibles y complejos pues la rigidez de los lugares es cada vez menos útil. Eso no quiere decir que haya que introducir espacios urbanos dudosos, todo lo contrario, se utilizarán con rigor las formas que se dominan y las que han demostrado capacidad urbana para representar su diagrama. Las estructuras finales del sistema urbano están hechas por los lugares públicos contemporáneos y sobre estos es donde caerá el peso urbano del tejido. La diversidad de métodos y sistemas es una obligación para la ciudad de hoy.

El diagrama de la ciudad

Los elementos de la ciudad componen un diagrama. La combinación delos primeros será regulada por la escritura, y esta por la gramática y la sintaxis. Pero en este caso, en la ciudad, será de vital importancia la caligrafía, ella es el método que se utilizará para representar, para trazar de manera idónea nuestro diagrama urbano. La caligrafía ha de ser entendida de una manera casi orientativa, como un sistema de dibujo que representa ideas a través de unos trazados que interpretan la realidad y que son plasmados en un soporte físico. Por tanto, se está hablando de un sistema ideográfico más que de un sistema lineal y reglado. Sin esta libertad de representación será imposible proporcionar con la globalidad de la ciudad, con la de sus trazados. Desplazarse sobre un diagrama urbano es conocer la ciudad. Todo territorio puede ser representado por la cartografía, o por la fotografía o por múltiples medios, pero en todo caso siempre habrá representación. No se habla de una representación maximizada, el conocimiento de la ciudad no se basa en el dibujo completo de todos sus elementos, sino en una representación elemental de sus lugares capitales. Una vez hecho esto se hará un segundo paso que es el de conocer las reglas del juego que se han representado. Estas estarán vinculadas a las formas del diagrama pero también lo estarán a sus proporciones y sobre todo a los elementos principales del tablero de juego, las casillas urbanas, o lo que es lo mismo, los lugares de la ciudad. La proporcionalidad, el equilibrio y la capacidad de movimiento serán imprescindibles en el juego del movimiento sobre la ciudad. El movimiento es el todo indispensable, y no puede ser cualquiera, ha de estar previsto dentro de los sistemas, de las trazas que se han representado. Por tanto, los movimientos principales estarán localizados en los itinerarios formados por las líneas que relacionan los lugares públicos. Finalmente la ciudad hade garantizar la actividad para la que ha sido creada y además de eso hade pasar a ser un territorio cualificado y sobre todo urbano, donde haya comprensibilidad, tanto en su globalidad como en cada una de sus partes. Si hasta la fecha es válida la afirmación de que la ciudad se hace con plazas y calles, se considera firmemente que la ciudad del siglo XXI no puede seguir utilizando solamente instrumentos decimonónicos en su configuración. Hoy los lugares que se utilizan y que se proyectan son dinámicos y se incorporan al territorio con nuevas expectativas que incluyen la naturaleza y el tiempo como nuevas cualidades urbanas. Proyectar con instrumentos clásicos tiene reglas precisas y frecuentemente conocidas por todos, ahora se tiene la capacidad de saber hacer una buena plaza, se dispone de herramientas suficientes para proyectar una calle y a fin de cuentas con la ayuda de un paisajista se puede hacer un parque urbano sin mayores complicaciones. Pero la cuestión importante ya no radica en la capacidad para crear lugares del pasado, si no en la voluntad para enriquecer la ciudad con elementos contemporáneos que definen lo que se denomina“ el lugar difuso”

Que quede claro que la difusión del lugar no tiene nada que ver con la confusión, la disgregación o la falta de ordenación. Un lugar difuso es un espacio claro, evidente y especialmente contemporáneo, es un lugar donde la naturaleza se incorpora a la ciudad con franqueza y donde se reinterpreta la voluntad del arquitecto en definir la ciudad.

Cualidades básicas del lugar difuso. Conclusiones

De todo lo expuesto anteriormente se puede concluir que el lugar difuso tiene diez cualidades básicas que lo definen, y estas son:

1. Una ciudad que dispone de estos espacios urbanos (difusos) será más abierta y respetuosa con el territorio ya que ofrecerá parte de sus tejidos al diálogo con el conjunto de los paisajes a la vez que romperá con la línea de recinto urbano cerrado.

2. El lugar difuso está generado por elementos convexos que proponen nuevas relaciones entre ellos y con la ciudad clásica.

3. Existe una relación directa entre la naturaleza y la ciudad, tanto por la forma del nuevo lugar como por sus cualidades particulares; la idea de red se difumina para alcanzar el concepto de espacio global.

4. Los parámetros de composición del lugar difuso son diferentes delos que tienen los espacios urbanos clásicos. Existe cierta dificultad para determinar y medir con precisión, las reglas que se utilizarán que son la proporción, el equilibrio y la diversidad.

5. El lugar difuso, por sí mismo, no debe convertirse en una ciudad completa ya que produciría sensación de desconcierto. Por tanto se ha de integrar acompañando los tejidos existentes.

6. A través de este sistema urbano la naturaleza se integra de manera efectiva a la ciudad, no como un recinto, sino como elemento necesario e indisoluble de la contemporaneidad.

7. El lugar difuso admite fácilmente la temporalidad si existen las tres reglas de composición mencionadas de proporción, equilibrio y diversidad por lo que el tiempo puede implicar una mayor complejidad del lugar.

8. La autonomía de los edificios admite con facilidad elementos singulares por tanto se han de respetar las reglas claras de composición y dar prioridad a los sistemas.

9. El lugar difuso crea espacios con un sistema interno y necesita e elementos externos para integrarse a la ciudad, de forma tal que funcionen como vínculos territoriales.

10. Los itinerarios no son fundamentales como ocurre en las ciudades formadas por calles y plazas. Por el contrario, la diversidad y complejidad de movimientos en el espacio genera una nueva manera de entender y utilizar la ciudad. Los movimientos, que continúan siendo imprescindibles, ya no se realizan en dos dimensiones pues el lugar difuso genera un espacio tridimensional.

Sobre el autor

Colaborador del programa Ciudad y urbanismo. @JaumeBarnada
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