UOC Ciudad y Urbanismo

UOC Ciudad y Urbanismo

Blog del Máster Universitario de Ciudad y Urbanismo

Los restos de la ciudad informal en la ciudad formal. Informalidades urbanas centrales.

Jaume Barnada 9 Julio, 2013

La inteligencia de los proyectos de la ciudad está en la estrategia urbana, y yo diría que, local y compartida en red. Ante los problemas contemporáneos hemos de recuperar el sentido común, un cierto escepticismo tecnológico y un poco de equilibrio territorial. Hoy se hace impensable actuar solo en partes determinadas de la ciudad, debemos entender el global construido como un conjunto urbano calificado donde encontraremos tejidos distintos y donde debemos valorar y proteger ciertas discontinuidades o vacios. En mi opinión no se trata de volver a planificar la ciudad, sino de actuar con flexibilidad y estrategia. La planificación urbana ha de trazar únicamente unas líneas amplias y básicas que permitan la recomposición del territorio, a la vez que incentive proyectos urbanos a varias escalas con capacidad para la regeneración de los barrios y la puesta en valor de la ciudad.

En estos momentos, no podemos pensar que tenemos la capacidad de generar amplias transformaciones con las herramientas que hemos utilizado en el desarrollo urbano hasta nuestros días. Nuestra historia reciente ha creado demasiado frecuentemente disfunciones orgánicas y sociales con la incorrecta planificación. Las actuaciones han de ser modestas, replanteables, prolongadas en el tiempo, tender hacia la autosuficiencia y hacia la renaturalización de los territorios urbanos.

La informalidad existe en todas nuestras ciudades, incluso en aquellas que consideramos como más hechas. En este texto no voy a referirme a lo que conocemos como “informalidad” en las ciudades latinoamericanas y sobre lo que tenemos respuestas deficientes de actuación y muchas propuestas no realizadas. En estos casos, hemos de afrontar la realidad y volver a analizar, escuchar, dialogar y encontrar un nuevo conocimiento que nos permita actuar con parámetros contemporáneos. Quiero referirme a situaciones locales puntuales que encontramos tanto en la periferia como en el interior de las ciudades y poner como ejemplo de ellas Barcelona, seguramente nos será fácil extrapolar la situación y las propuestas.

La informalidad hoy se muestra de maneras distintas y en diversas posiciones urbanas. Vivimos en un espacio formado por tejidos urbanos donde frecuentemente encontramos “informalidades centrales” si consideramos el global de la ciudad construida como el lugar de referencia. En Barcelona podemos asociar la informalidad urbana a tres situaciones:

  1. Algunos espacios en áreas industriales en transformación donde se construyeron edificaciones y colonias residenciales ligadas a la actividad productiva. Los encontramos especialmente en la zona del Poblenou, y en otros lugares como Sant Andreu o Zona Franca.
  2. Terrenos en redefinición, habitualmente ligados a las infraestructuras ferroviarias o viarias de la ciudad. Suelen ser espacios muy centrales, donde se ha planificado pero no ejecutado grandes proyectos de nueva centralidad, como son las áreas de La Sagrera o la Plaça de les Glòries
  3. Algunos conjuntos edificados o pequeños barrios que se han mantenidos fuera de regulación urbanística. Los encontramos en espacios marcados por la topografía, en las laderas de las montañas o en espacios que son intersticios entre barrios más consolidados. La Satalia en Montjuïc o algunos rincones de Hostafrancs se pueden asociar a esta tipología.

Respecto a la informalidad de las ciudades latinoamericanas hay dos grandes diferencias: la primera es obvia al tratarse de la dimensión muy distinta, la segunda está en su carácter que no es exclusivamente residencial y que en Barcelona no puede considerarse como un espacio de infravivienda sino como ejemplo de autoconstrucción. En conclusión, nos encontramos en unos lugares de la ciudad que se están fuera de regulación urbanística o que están pendientes de la ejecución de un planeamiento de reforma interior y que tienen una cierta vocación nostálgica con la tradición reciente.

A estas piezas urbanas podríamos denominarlas “microBarcelonas” y debemos tratarlas con criterios de intervención locales, bien en el sentido de darles valor urbano o a través de una transformación más radical. Creo que es importante para su reconocimiento el darles un nombre, que por otro lado ya tienen entre sus vecinos (la ciudadanía es inteligente), y asociarlas a una manera general de entender la ciudad que no las excluya de la legalidad urbanística.

Se me hace difícil pensar que podemos abordar estas situaciones a través de actuar exclusivamente sobre la vivienda. En Barcelona se han afrontado costosos procesos de remodelación de barrios (Bon Pastor, Colonia Castells, etc.) donde se han cambiado viviendas obsoletas por apartamentos “nuevos” a través de planes de realojo. Algo que evidentemente ha mejorado la calidad de vida de los residentes pero no estoy seguro de la validez ciudadana de la propuesta a medio plazo. Como tampoco estoy seguro que algunas propuestas de generar un tipo de vivienda repetitiva, de emergencia y sustitución sean la panacea para recuperar algunos barrios informales en Latinoamérica. No podemos abordar estos procesos a través de incorporar nueva vivienda masiva o generando transformaciones radicales ya que no tenemos la suficiente capacidad para atacar de manera global la situación ni de garantizar la regeneración total del lugar.

En Barcelona el problema no está exclusivamente en la vivienda, aunque frecuentemente estemos hablando de autoconstrucción y que seguro sea necesario un proceso de rehabilitación de la edificación. El análisis preciso y la posición nos darán las claves para la intervención. En mi opinión hay tres factores claves que se deben aportar para su regeneración o su transformación y que son:

  1. La creación de equipamientos de proximidad.
  2. El cambio de la movilidad, hacia la interconexión con la ciudad y la pacificación interior.
  3. La generación de espacio público, como lugar social de relación.

Se debe actuar en aquello que de valor a lo público, con el fin de generar más actividad urbana que sea apreciada por la ciudadanía a través de procesos compartidos e inclusivos de nueva gobernanza.

Sobre el autor

Colaborador del programa Ciudad y urbanismo. @JaumeBarnada
...

Comentarios

Deja un comentario