¿Hacia un turismo ciudadano?

12 Mayo, 2014

El turismo es ya uno de los fenómenos de mayor repercusión económica, social, cultural y territorial en todo el mundo. Ya en el año 2000, Jeremy Rifkin señalaba el inicio de la Era del Acceso donde la gente, abandonaría progresivamente la idea de la posesión, del tener, para adentrarse en la compra del acceso a experiencias vividas, hecho que comportaría que las nuevas industrias que dominarían la economía global serían “las industrias de las nuevas experiencias” como las vinculadas al turismo o la cultura. En la misma línea, el Secretario General de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai afirmó recientemente que la revolución del turismo se suma a la de las tecnologías y a la urbana, con el dato simbólico alcanzado en 2013 con más habitantes viviendo en ciudades que fuera de ellas. En efecto, el turismo es una de las pocas industrias que crece en todos los países occidentales. Globalmente, la industria del turismo se puede equiparar a la del petróleo y su valor se encuentra entre 2 y 6 billones de dólares, con un creciente protagonismo de los países emergentes como Brasil, Rusia, India y China, con una aportación de más de 300 millones de nuevos turistas.

A esta dinámica de crecimiento se le suma la reciente aparición del turismo P2P, la economía colaborativa aplicada al turismo. Todos los indicadores evidencian que las webs P2P son una de las tendencias tecnológicas que ya están transformando radicalmente y de manera inevitable el turismo, tal y como lo conocimos en el siglo XX. Un estudio realizado por Knok recientemente, muestra que existe un potencial de multiplicación por 100 el valor actual de la industria del viaje P2P en los próximos años. Airbnb, la empresa más conocida en este sector, ha vendido 10 millones de pernoctaciones desde 2007 en comparación con los mil millones de noches hoteleras en EEUU sólo en 2012. La consultora Euromonitor International expuso recientemente en el World Travel Market celebrado en Londres que la facturación de alojamientos privados en Europa alcanzará un volumen de 11.000 millones de euros hacia el año 2017. Los mayores crecimientos durante los próximos años se registrarán en países como España (+14%), Francia (+4%) o Reino Unido (+2,5%).

Sea a través del modelo tradicional sea a través de los nuevos modelos de negocio P2P, es un hecho consumado que el turismo se ha convertido en uno de los elementos clave estructurantes de la ciudad. Principalmente como sector generador de actividad económica, de empleo, y con un impacto creciente sobre la ciudadanía, el espacio público y los barrios cada vez más relevante. Un impacto con elementos a menudo contradictorios: por un lado representa una importante fuente de ingresos para el conjunto de la ciudad y, por el otro, supone un riesgo para mantener el necesario equilibrio urbano y ambiental, especialmente en los barrios más presionados de las ciudades.

Por ello, el turismo P2P se presenta como una buena oportunidad para abandonar la dinámica incremental y sustituirla por un turismo sensible a los valores urbanos y de sostenibilidad ambiental; las cotas de crecimiento turístico tradicional parecen recomendar transitar desde un modelo del siglo XX, basado en políticas en clave solo promocional, de monopolio del sector hotelero, hacia una estrategia integral, bajo un fuerte liderazgo público, abierta a un abanico más amplio de agentes entre los que deberíamos incluir a los propios ciudadanos, los auténticos protagonistas de la ciudad. En pleno siglo XXI, la estrategia pública debe estar orientada a fomentar un turismo ciudadano, integrado como palanca para hacer ciudad, debe incorporar el modelo P2P. He aquí algunos argumentos a su favor:

  1. La fuerte emergencia del turismo P2P, indica una tendencia hacia un turismo sostenible, con mayor conciencia medioambiental y sin intermediarios, una nueva manera de viajar, donde se busca algo diferente, más “auténtico”, más conectado con la vida urbana real, con sus ciudadanos, experiencias con las que sentirse más conectados emocionalmente.
  2. Según su estudio de impacto económico sobre Barcelona, Airbnb detalla el impacto positivo de la plataforma en la economía de Barcelona cifrado en 128 millones de euros de actividad económica y con el impulso directo e indirecto de 4.310 puestos de trabajo.
  3. El modelo P2P, donde los ciudadanos locales alojan a visitantes en sus propias casas, significa una importante fuente de ingresos para muchos residentes locales con ingresos bajos. Según datos del citado estudio, por ejemplo, un 75% de los anfitriones de Airbnb cobra el ingreso medio por hogar de Catalunya o por debajo de éste. El 60% de los ingresos obtenidos a través de Airbnb en los gastos domésticos más importante (hipoteca, alquiler, etc).
  4. El modelo de anfitriones particulares que alojan a viajeros, parece un modelo mucho más sostenible y eficiente porque evitan la necesidad de nuevas y costosas edificaciones,
  5. El modelo P2P es la vía de entrada perfecta a la ciudad: sus ciudadanos. Quién sino está más interesado en valorar y mantener la ciudad que sus propios ciudadanos? Tanto ingenieros, como artistas, emprendedores o personas mayores que alojan a visitantes pueden asumir el mejor rol de anfitrión para conectar al turista con la ciudad con su realidad y sus valores: simplemente porque es su ciudad.

Las empresas colaborativas, como fachada de la actividad económica ciudadana, están por lo tanto contribuyendo a la sociedad desde un punto de vista “redistributivo”, que genera un gran beneficio de resiliencia social. El reto en todo caso para el sector turístico colaborativo debe ser transitar también al estadio “contributivo” y generar valor público para el conjunto de la ciudad.

En cualquier caso, todos los indicadores, señalan que la economía peer-to-peer seguirá desarrollándose. Tanto si hablamos de compartir coches, espacios de parking inutilizados o servicios ofrecidos por trabajadores cualificados independientes, la economía compartida está aquí para quedarse. La solución por lo tanto a esta realidad no es prohibirla, ni tan siquiera apelar retiradamente a una normativa que debe adaptarse al cambio cultural que representa la revolución digital. No se puede frenar la innovación y la emergencia de nuevas dinámicas económicas con normativas locales del siglo XX (debemos recordar que los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 no tenían web?). La normativa está al servicio de los ciudadanos y si un fenómeno se extiende y populariza como el turismo P2P, la normativa debe adaptarse y darle cabida oportuna. Bien es cierto que el encaje entre el modelo tradicional y el que emerge no es fácil. El reto para el conjunto de los actores radica, por lo tanto, en el estudio, monitorización y cuantificación de este fenómeno para encontrar el mejor encaje con los modelos tradicionales. Los gobiernos locales deben asumir ese reto con liderazgo y visión estratégica. Para ello, puede acompañar a los actores en esta fase de aprendizaje y consolidación, facilitando este proceso con diversas acciones: explicar, dar visibilidad y reconocimiento al ecosistema del turismo colaborativo como un turismo complementario al tradicional; cambiar las políticas y hacer emerger estos nuevos actores y nuevos espacios de gobernanza del turismo en la ciudad; iniciar un diálogo público multidimensional y multistakeholder sobre los retos y las oportunidades que encierra el sector turístico colaborativo con el fin de perfilar soluciones win-win para todos los actores implicados. Los agentes sociales, las entidades vecinales, los sindicatos, los consumidores, los ciudadanos que participan del ecosistema colaborativo deben incorporarse a la gestión pública del turismo en las ciudades, participar activamente en nuevos espacios de debate, codecisión y seguimiento de las políticas relacionadas con el turismo. Se trata de proyectar en este ámbito un escenario más democrático, abierto y participativo, donde la voz del vecindario, los trabajadores del turismo, los ciudadanos que acogen y son anfitriones de la ciudad, de otros agentes culturales, urbanos, ambientales, se convierta en una nueva palanca para hacer posible un nuevo modelo de turismo. Un turismo que converja positivamente en la ciudad y sus ciudadanos: el turismo ciudadano. 

Sobre el autor

Profesor colaborador en la asignatura Nueva economía urbana del Máster Universitario de Ciudad y Urbanismo. Politólogo y máster en Dirección pública. Consultor en gestión pública y economía social, cooperativa y colaborativa. rogersunyer.com / @rogersunyer / Linkedin
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